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Díme que pasó la noche entera,
que se llevó ya la pena oscura
con la celeridad del trueno.
Díme que no habrá más
lágrimas solitarias, que
desaparecerá la sombra triste
de tu luna de ensueños.
Que ignorarás el bulo estéril
que aquel pérfido viento
sopló a tu espalda.
Que volverás a quererte, enamorada,
en abrazos de vida, tú.
Díme, tuya, para poder amarte !
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